Después de leer un poco al respecto, surge alguna reflexión.
El Terrorismo de Estado puesto de manifiesto desde principios de los setenta en Argentina hasta principios de los ochenta, no sólo ha dejado personas desaparecidas, asesinatos y demás horrores vinculados con la integridad ética, física y hasta moral del ser humano. Los secuestrados, los torturados, los privados de su identidad privada en nombre de una supuesta identidad nacional o colectiva, no sólo están ausentes desde el punto de vista físico. Existe una ausencia, una falta, un vacío que existe en nuestro país y eso tiene que ver estrictamente con la juventud, con la rebeldía y con la lucha.
Yo no sé cómo era esta sociedad hace sesenta años, antes de la primera presidencia de Perón, o hace cincuenta, o cuarenta, pero lo que resulta alarmante, es la falta de compromiso por parte de buena parte de nuestra comunidad consigo misma.
Es casi esperable que aquéllos sectores de la sociedad busquen no modificar su status quo, pero es asombroso ver cómo la juventud hoy, comparada con la juventud de hace treinta años, tiene tal grado de desidia, tal cuota de individualismo, de falta de ideales, que la hace mimetizarse con los sectores de la sociedad más arcaicos y hasta con la sociedad toda. ¿Dónde quedan las ideas de oposición al orden establecido, de alternativa, de “rebeldía” en ese marco? Hoy la juventud parece tanto o más aburguesada que la burguesía misma.
Durante casi veinte años el término “revolución”, desde mediados/fines de los cincuenta hasta mediados de los años setenta se utilizaba para todo, revolución en la moda, revolución en deportes, revolución en política. Hasta los golpes de estado, que no hacían más que corregir alguna desviación con el fin único de mantener finalmente un orden establecido, se autodenominaban revoluciones.
Decía que no sé cómo era la sociedad hace cuatro o cinco décadas, pero sí puedo afirmar que básicamente los “zurdos”, los “bolches”, y también los de la JP (Juventud Peronista), así como algunos radicales de base (¿Renovación y Cambio? Seguramente, porque del lado del Chino Balbín, poco había que esperar en tanto “lucha”…), representaban y llevaban a cabo sus propias revoluciones, y desde el más puro sentido semántico hasta el de la lucha armada. Y no importa aquí si estaban equivocados o no o si pugnaban por tales o cuales ideas. El punto es que eran la Revolución.
Hoy, ¿quiénes representan esa rebeldía, especialmente desde lo político? Los sectores más humildes, de eso no hay dudas, pero por su única situación socio económica, que si bien no los invalida los condiciona seriamente a ser manipulados groseramente. Como pasa casi antes de cada elección. Entonces, más allá de eso, ¿adónde están, porqué no hay referentes de otros sectores que representen una revolución, y los que, equivocados o no, dejan todo por un ideal?
El Terrorismo de Estado, no sólo ha secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido a miles de personas. En nuestros días y entre nuestros dirigentes tenemos un enorme déficit en varios frentes, pero especialmente en el de los hombres honestos con ideales honestos: faltan tipos que luchen por una sociedad más justa, una sociedad que brinde trabajo y no con subsidios, con salud y no con hospitales de cartón, con educación y no con computadoras de lata, con seguridad y no con policías en todas partes, con cultura y no con festivales multitudinarios auspiciados por multinacionales. Todo este gran déficit es hijo de ese agujero negro.
Ese lugar, el del ideal honesto estuvo siempre conformado y poblado por la juventud, por diversas razones, y hoy esa juventud no está, no se ve, no se palpa, no se siente… ¿habrá muerto?