Archivos en la Categoría: Personal

El sábado 9 de junio de 2007, debutamos.

 

Con el coro:

LOCORAL
(humor vocal)

 

y con la banda:

[NxN]
Rock

 

El lugar: Centro Cultural El Urbano.
Acevedo 460 y  Av. Corrientes

Entradas $7.-
Anticipadas $5.-

 

“… yo cuando tengo algún sueño feo, para tratar de dormirme otra vez pienso en algo lindo. Y siempre pienso lo mismo. Pero siempre lo mismo…

Pienso que estamos Aquiles, Sebastián y yo jugando un partido contra Ginóbili, Oberto y Nocioni, los mejores de la NBA… ¡y les ganamos!”

Tomás, 5/3/2007, en la cena.


 

 

Yo También

Ojos verdes
casi verdes
risa pura
toda risa
sueño libre
libre dueño
juego limpio
tibio juego

 

 - Ya sé que es un chiste que cuando uno se muere va a una estrella.

- ¿Porqué…?

 - Porque cuando se mueren los ponen adentro de un cajón.

 

 

Malena Sol 18/2/07

Dificil el arte cuando no existe.

Dificil cuando hay ansias de creación y la cosa no va, no mueve, no aparece, no ilumina. Hace tiempo que estoy con una canción… ¿en la cabeza, en dónde mierda está?, y nada… Se me acerca desde algún rincón inesperado, se viene anunciando y nada… me estaré poniendo viejo.

Antes, ja, “antes”, algunas canciones salían en manada, en tropel… El estudio de la música, o mejor dicho, el abandono de la inocencia musical, me volvieron más exigente, menos permeable y en consecuencia, más hosco, más choto. Hay veces en que no tolero un dominante… y si bien hay variantes, no es lo mismo un disminuido con toda su tensión, que un dominante… qué se yo. Las vueltas armónicas son las que más sufren.

El otro día leí un poema que alguien escribió por ahí, tan simple… tan claro… cuatro palabras ocho versos, algo así… Y me sacudió por eso, el contenido si bien estaba bueno, no era lo importante para mí, sino su forma.

Y tal vez ése sea el problema… la forma en lugar del contenido… Mucha preocupación por la forma… tanta, que anula el sentido del mensaje… je… Así parece…

¿Terapia? Liberación al escribir, pensamientos en tecla presionada.

… dice algo así..

Somos los hombres primitivos

nunca fuimos al doctor

No tenemos elegancia

y tampoco educación.

Y qué será el capitalismo

y qué será

la revolución

Y qué será el feminismo

y quién será

y quién será Freud.

Y qué serán las autopistas

qué será

la televisión

Y qué serán las feministas

y quién será

Teté Coustarot.

Es para una obra de teatro del Jardín de Malena… la de fin de año.

Y me garcó de entrada nomás. Como un salame, ya me había olvidado del rito primero, único y distintivo de nuestras vidas. El tipo se escondió detrás de una columna, había llegado instantes antes que yo midiendo todos sus movimientos, y calculo que ante la sorpresa de algunas personas allí presentes me sorprendió con un “¡Saludos a tu vieja!”. Puto.

Fierro: conocido también como “EE”, El Energúmeno, fue un compañero de la escuela primaria, hoy es un flor de boludo viejo, y en el futuro será lo que sigue siendo desde hace muchos años: alguien a quien quiero mucho.

Declaraciones de amor aparte, y sin habérselo mencionado anoche, porque anoche fue cuando nos vimos con Fierro y en un restaurante, en donde supuestamente nos íbamos a ver con Andreica,”EB”, El Bombón, y con un grado menor de certeza con GG, a quien llamaremos por ahora “Gabriela González” (recordar, recordarme de desarrollar un poco la teoría del fantasma, a la que podríamos llamar… a ver… sí, “GGG”, Ghost Gabriela González), lo que quería decir, antes de interrumpirme, es que esta mañana pensaba entre la resaca y el despertar, que le debía un agradecimiento al cabrón… Creo que desde que falleció mi vieja es la primera vez que lo veo, pasó más de un año, y el tipo no dudó en enviarle saludos, respetando un código mutuo a estas alturas tácito, pero absolutamente necesario.

Comimos como beduinos hambrientos, bebimos como gente occidental, pero sedienta, y se nos pasó la noche hablando de nuestras familias, de mujeres, de política, de mujeres, de ciertas obsesiones y paranoias, de mujeres, de ciertas experiencias (con mujeres) y de mujeres.

Hoy, para variar, el mundo otra vez con sus semáforos y subterráneos, los sobacos de la gente, el calor, las bocinas, las puteadas, las sumas del debe que tienen que ser igual a las sumas del haber, el teléfono a los gritos, y… en fin. Aquí estoy otra vez, extrañando el día anterior.

… todo tiempo pasado.