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Hace unas noches, pude comprobar que la estupidez humana no tiene límites. Y que muchas veces, los gags o los sketchs que muestran algunos programas de humor, pueden quedar reducidos a una simple descripción de la realidad.

Volvía de un ensayo, sobre el filo de la medianoche. Oscuridad, frío, mucho frío, y el sonido de mis pasos sobre las baldosas. Cerca de casa, a una cuadra, hay una estación de servicio, y allí, un shop, un drugstore, un negocio que vende bebidas, panchos, cigarrillos, golosinas y hasta ositos de peluche.

Unos meses atrás, quizá un año, se promulgó una disposición en la ciudad que regulaba, y en esa regulación casi prohibía fumar en espacios públicos y cerrados tales como restaurantes, confiterías, bancos, etc. Los drugstores de las estaciones de servicio, entraron en la misma regulación.

El punto es que, en mi caminata hacia mi casa por la vereda de enfrente y mientras voy acercándome a la estación de servicio, intuyo y luego claramente veo al salame del empleado del drugstore, que con más o menos tres grados bajo cero estaba a unos dos metros de la puerta del kiosco, fuera de él y en consecuencia, dentro de la estación de servicio… ¡fumando!

¿Qué clase de animal, se caga de frío a la medianoche y pone en riesgo su vida y la de toda una manzana para fumarse un pucho, y todo por cumplir una puta ordenanza que en esas circunstancias es absolutamente ridícula? ¡Podría haber volado en mil pedazos! 

No terminé de pensar esto que el flaco apagó el cigarrillo, tirándolo al piso y pisándolo, casi al mismo tiempo en que yo pasaba exactamente por la vereda de enfrente, y luego entró al calor del kiosco, con la satisfacción de haber cumplido la ley.

Viajar en subte, subterráneo, metro, lombriz de lata, gusano de acero, calor en verano, insoportable en invierno…

Algunas mujeres: utilizan el subte como si fuera una extensión de su baño, o de su dormitorio o de lo que sea. Que se duerman, bueno, ok. Es hasta saludable recuperar un poco del tiempo que se pierde allí adentro, aunque más no sea durmiendo. Pero que hay otras cosas que, de verdad… son cualquiera.

Sube una mina al subte: cara lavada con suerte, cara de dormida siempre o casi, pálida, ay gordo, me duele la cabeza… mal aliento… voy a voooy aaa voooaa buaaaahhhhhhmmm qué sueño…, todo mal. Al rato saca un portanosequé, con espejito y plumitas, lápiz labial, pincelitos y pinturitas del orto violetas, sedicefucsia, rosita rococó y ya están moviendo la trucha, presionando y estirando el esfinter bucal para acá y para allá; cerrándole los ojos al espejito de a uno mientras los recubren cromáticamente; mirando decoté y medio de arriba para ver si el plumero ése que se pasan por la cara deja el saludable rubor que la vida citadina no otorga…. Párrafo aparte….

… párrafo aparte para el pulso de estas damas… ahí sí…. Imposible no viandarse con una línea de rouge, o zarparese con el rimel cuando el subte en su traqueteo de vaivén se sacude, o cuando se comprueba que en donde entran cincuenta personas, bien pueden entrar doscientas (a propósito Mr. Telerman… ¿y Cromañón? Tan rompepelotas que te ponés con los boliches en donde tocan banditas de rock, tanta exigencia de seguridad ahí, y no se te mueve ni un pelo, en donde sea que tengas alguno, con los viajes en subte?), decía antes de cabrearme que es imposible no rayarse la jeta, no pintarse un par de autógrafos en la trompa con el movimiento de la formación o la toma del poder del pasamanos por parte de los señores colegas pasajeros… ¿Cómo hacen niñas?

Y después ni hablar cuando lengua haciendo presión interna en algún sector de boca, zona que el cruel mundo cosmético denomina sin ruborizarse como “bozo”, (¿”bozo”? ¿Quién fue el caballo que nombró el área que más o menos rodea la boca femenina como… “bozo”? Eso sí que es mala leche…), decía, que pior que pior cuando con lengua presionan hacia afuera para delatar capilarmente y así extirpar con inefable pincita de depilar los cardos rebeldes… ¡Hijas de puta! ¡Un poco de seriedad, loca…., un poco de intimidad!

Es como si alguno de nosotros, hombrecitos valientes, viriles y vigorosos, todo con ves de viajantes venturosos verduleros, viajáramos en subte afeitándonos.

Tirémonos a la basura ya. No existimos.
¿Queríamos hacer música? Ja.

El sábado 17 de marzo fui al show de Roger Waters en River… The Dark Side of The Moon Tour 2007, y casi estoy sin palabras, catatónico.

Un espectáculo sublime, la música en primerísimo lugar, todo super profesional, pero también muy cálido a pesar de desarrollarse todo en un estadio repleto y no en un teatro, un despliegue visual muy importante, impactante y un sentimiento muy profundo.

Escribo entrecortado porque realmente estoy desbordado, emocionado… y tengo la sensación de haber sido testigo de algo muy importante.

El mejor show que ví en mi vida.

Y chau.

Duro de espalda.

Dificil de concebir todos los usos que le damos a nuestro cuerpo, a las partes de nuestro cuerpo, hasta que alguna de ellas nos hace notar su presencia… generalmente a través de cierta ausencia. Ausencia de funcionamiento habitual, dolor, y ni hablar Diosnoslibre,  de la ausencia estricta.

Con espalda dura por vaya a saber qué muérdagos, el movimiento más sutil se transforma en un juego macabro. Mirar hacia abajo puede significar, al no mover el cuello en ese sentido por simple reflejo ante el dolor, ver todo distorsionado. Recordemos que uso anteojos. Recordemos que sin ellos cada vez veo menos. Recordemos que tenemos mala memoria a niveles envidiables y entonces el supuesto reflejo no viene, no está, no aparece hasta que el dolor dijo “hola, ¿qué estás haciendo?” y el simple movimiento hacia abajo, línea de visión por debajo de cristales orgánicos que no se rompen pero la puta que los parió se viven rayando, se transforma, dolor mediante (no está mal pensar estas dos palabras como una frase análoga a la tan mentada “Dios mediante”, je), decía que se transforma en latigazo hacia arriba hasta la frontera del mismo dolor, pero que es otro. Y alguien me dice: “¿Te duele cuando mirás para arriba, che?”

Y yo como un pelotudo quería mirar el teclado…. fuckin´numbers.

Dificil el arte cuando no existe.

Dificil cuando hay ansias de creación y la cosa no va, no mueve, no aparece, no ilumina. Hace tiempo que estoy con una canción… ¿en la cabeza, en dónde mierda está?, y nada… Se me acerca desde algún rincón inesperado, se viene anunciando y nada… me estaré poniendo viejo.

Antes, ja, “antes”, algunas canciones salían en manada, en tropel… El estudio de la música, o mejor dicho, el abandono de la inocencia musical, me volvieron más exigente, menos permeable y en consecuencia, más hosco, más choto. Hay veces en que no tolero un dominante… y si bien hay variantes, no es lo mismo un disminuido con toda su tensión, que un dominante… qué se yo. Las vueltas armónicas son las que más sufren.

El otro día leí un poema que alguien escribió por ahí, tan simple… tan claro… cuatro palabras ocho versos, algo así… Y me sacudió por eso, el contenido si bien estaba bueno, no era lo importante para mí, sino su forma.

Y tal vez ése sea el problema… la forma en lugar del contenido… Mucha preocupación por la forma… tanta, que anula el sentido del mensaje… je… Así parece…

¿Terapia? Liberación al escribir, pensamientos en tecla presionada.

Después de leer un poco al respecto, surge alguna reflexión.

El Terrorismo de Estado puesto de manifiesto desde principios de los setenta en Argentina hasta principios de los ochenta, no sólo ha dejado personas desaparecidas, asesinatos y demás horrores vinculados con la integridad ética, física y hasta moral del ser humano. Los secuestrados, los torturados, los privados de su identidad privada en nombre de una supuesta identidad nacional o colectiva, no sólo están ausentes desde el punto de vista físico. Existe una ausencia, una falta, un vacío que existe en nuestro país y eso tiene que ver estrictamente con la juventud, con la rebeldía y con la lucha.

Yo no sé cómo era esta sociedad hace sesenta años, antes de la primera presidencia de Perón, o hace cincuenta, o cuarenta, pero lo que resulta alarmante, es la falta de compromiso por parte de buena parte de nuestra comunidad consigo misma.

Es casi esperable que aquéllos sectores de la sociedad busquen no modificar su status quo, pero es asombroso ver cómo la juventud hoy, comparada con la juventud de hace treinta años, tiene tal grado de desidia, tal cuota de individualismo, de falta de ideales, que la hace mimetizarse con los sectores de la sociedad más arcaicos y hasta con la sociedad toda. ¿Dónde quedan las ideas de oposición al orden establecido, de alternativa, de “rebeldía” en ese marco? Hoy la juventud parece tanto o más aburguesada que la burguesía misma.

Durante casi veinte años el término “revolución”, desde mediados/fines de los cincuenta hasta mediados de los años setenta se utilizaba para todo, revolución en la moda, revolución en deportes, revolución en política. Hasta los golpes de estado, que no hacían más que corregir alguna desviación con el fin único de mantener finalmente un orden establecido, se autodenominaban revoluciones.

Decía que no sé cómo era la sociedad hace cuatro o cinco décadas, pero sí puedo afirmar que básicamente los “zurdos”, los “bolches”, y también los de la JP (Juventud Peronista), así como algunos radicales de base (¿Renovación y Cambio? Seguramente, porque del lado del Chino Balbín, poco había que esperar en tanto “lucha”…), representaban y llevaban a cabo sus propias revoluciones, y desde el más puro sentido semántico hasta el de la lucha armada. Y no importa aquí si estaban equivocados o no o si pugnaban por tales o cuales ideas. El punto es que eran la Revolución.

Hoy, ¿quiénes representan esa rebeldía, especialmente desde lo político? Los sectores más humildes, de eso no hay dudas, pero por su única situación socio económica, que si bien no los invalida los condiciona seriamente a ser manipulados groseramente. Como pasa casi antes de cada elección. Entonces, más allá de eso, ¿adónde están, porqué no hay referentes de otros sectores que representen una revolución, y los que, equivocados o no, dejan todo por un ideal?

El Terrorismo de Estado, no sólo ha secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido a miles de personas. En nuestros días y entre nuestros dirigentes tenemos un enorme déficit en varios frentes, pero especialmente en el de los hombres honestos con ideales honestos: faltan tipos que luchen por una sociedad más justa, una sociedad que brinde trabajo y no con subsidios, con salud y no con hospitales de cartón, con educación y no con computadoras de lata, con seguridad y no con policías en todas partes, con cultura y no con festivales multitudinarios auspiciados por multinacionales. Todo este gran déficit es hijo de ese agujero negro.
Ese lugar, el del ideal honesto estuvo siempre conformado y poblado por la juventud, por diversas razones, y hoy esa juventud no está, no se ve, no se palpa, no se siente… ¿habrá muerto?

El Gólgota tiene aún manchas de sangre.

Los misiles teledirigidos con precisión satelital, explotan hospitales, asesinando niños y adultos inocentes.

O niños y adultos culpables.

Los mártires, adherida su piel a los plásticos explosivan, vuelan ómnibus y asesinan niños y adultos inocentes.

O niños y adultos culpables.

Terrorismo. ¿What´s the fuck…?

La honda contra el caza, la piedra contra el F-17.

Las armas, las metodologías que usó el asesino o el enemigo, ahora las usa el aliado, el lado bueno de la fuerza, pero mejoradas en su poder de destrucción y daño. Y los dos bandos, o los múltiples sub-bandos resultan ser lo mismo.

No alcanzan todas las muertes, parece que nunca alcanzan.

 

Tráfico de bebés.

Poderes políticos, eclesiásticos y económicos uniéndose, vaya novedad, para robar niños recién nacidos de los brazos de madres desdentadas, sin instrucción, negándole hasta la dignidad. ¿Con qué brindan esos políticos, esos estafadores, o peor aún, esos curas, esos obispos tan sensibles a la hora de las declaraciones y tan mierda a la hora de todas las horas? ¿Brindan por más, por un “que se repitan los éxitos”?

 

Laboratorios asesinos.

Entre otras cosas, exterminando pueblos enteros en África por el SIDA, las multinacionales farmacéuticas únicamente tienen como objetivo el bolsillo lleno, qué digo el bolsillo, las sucursales bancarias suizas llenas, completas, la mansión de alguno de sus presidentes locales en medio de las montañas de Córdoba, el helicóptero, los negociados.

¿Cómo hacen estos tipos para dormir, para vivir? ¿Se vuelven insensibles? ¿Nunca fueron niños, niños en tanto inocentes? ¿Lo habrán olvidado? ¿Les ocurre algo en la soledad de sus propias vidas, cuando están cara a cara frente al espejo?

 

La guerra contra el terrorismo marxista-leninista.

Qué facil que arman las frases estos tipos… qué labia espontánea y profusa que tienen.

Pinochet el salvador, oí que le decían por la tele al viejo que murió… pobre Salvador.

¿Qué habrá sentido Pinochet (odio llamarlo Pinocho, por respeto al muñeco de madera) al morir? Porque, ¿realmente tenemos alma, somos seres más allá de la muerte? ¿La muerte es una puerta?

Hace tiempo que me pregunto esto, con todas las contradicciones que me generan mi particular cristianismo, que desautoriza al papa, y de ahí para abajo hasta la iglesia argentina, la que, salvo honrosísimas excepciones que en general fueron asesinadas, siempre estuvo a favor del poderoso y negociando con los genocidas y avalando sus prácticas.

¿La muerte es un puerta que nos lleva a otro lado?

Cuando murió Pinochet, ¿se abrió su puerta? ¿Y qué pasó, qué ocurrió, adónde lo llevó?

 

Chau 2006.

Andate.