Bendito López
y las palmas calmando
las alas
blancas, iluminadas,
de fuego blancas
santificadas las palmas
las alas
y el alma.
Bendito López
y las doradas circunstancias
en añil bañadas
herouelos
las doradas temporadas
el índigo
y el alma
Bendito López
y cuando las mañanas engañan al alba
entre la luz y la sal
caracola brisa calma
las preciosas madrugadas
y el alma
Bendito López
y ya sé qué es más,
y qué más es,
luego de la mesa,
la ninfa iluminada
y el cristal
el otro espejo que inflama
el silencio que aguarda
y el alma
Bendito López
benigno de beldad.
Bendita Bondad.
Buenos Aires, 09/8/2005