¿Y qué…
…?
¿Y qué
si te dijera caníbal
cameo
cortisona?
¿Abandonarías manufactura
hermenéutica
lisérgico marsupial
rupestre
mono-
cotiledónea?
¿Y libación oráculo
ferroso
mística cabriola?
¿No detestabas tanto
por caso
trashumante antropomórfico
eucariota?
Sé positivamente
que mucho menos eras de querer
dátil refractable
radioisótopo
tripanosoma indomable
Tanto tiempo pensando
en esternón cuestionario
cataplasmas
fluoruro y molares
y resulta que olvidé
hipotenusas obelisco
independientes
funiculares.
Hoy simplemente
podría darte
pronta
e indefinidamente
cuneiforme becuadro
tripartito
matarife
celuloide.
Un tal vez
marihuana
Vislumbre
iridiscente.
Ay, monigotes las tardes.
Ay, los atardeceres.
Rubicundas areniscas
danzantes
cañada lúbrica
odalisca
pesebre
Desmorónanse oráculos
se amotonan ahora socarrones
ciruelos mendicantes
princesas
vocales
consonantes
consortes.
Ya no amparan tus manos
ni tus senos
ni tus labios
júbilo auspiciante
rotatorio arbolario
dátil
obsequioso
hocico
escapulario.
Tan sólo guardas
indumentaria
onomatopéyico
cuentagotas
cardioides
el condicional de cualquier verbo
ecuménico
parecidos a ecuánime
circunvalando mérito.
Solamente has dejado
en esta tierra arrasada
a su suerte librados
grisáceo
desértico
esdrújulo hermenéutico
retruécano y plásmido,
todos esforzándonos
incapaces
manifestantes
en esta plaza de amor de vocablos
en este palabreo eterno.
No me mires entonces
ni con regulares
ni con métricamente decentes
retículas encuadradas
jurisprudentes.
El silencio ácido
réplica suficiente
cantábrico
ciencia inerte
membrana fútil
pertinente.
Es tarde
ya se escapan
afortunadamente
felices
incontinentes
la esperanza
latente
florece.
Buenos Aires, 28/04/2009